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Como se vive un día de muertos en México

Como se vive un día de muertos en México

Cómo se vive un día de muertos en México

En  la mayoría de las culturas mundo la muerte es una palabra que  evoca los sentimientos más profundos del ser humano, Sabemos, significamos y asignamos al símbolo de la muerte un lugar en concordancia con nuestro sistema de conocimientos.

Así, la muerte se presenta como suceso de nuestra más profunda reflexión. Se concibe como parte de nuestros cuestionamientos ontológicos ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?, es decir, ¿cuál es el sentido de la vida? ¿Existe otra vida después de ésta? Preguntas que devienen con la presencia de la finitud En este límite último, la muerte induce miedo y la evitamos, la escondemos, la exiliamos de nuestra existencia; incita amor y la buscamos, nos suicidamos y le rezamos; nos provoca asombro y la rozamos, nos reímos con y de ella, la besamos; nos vemos a diario con ella y con ella aprendemos a darle sentido a la existencia, a vivir.

Sin vida no hay muerte, y viceversa; hay que vivir de muerte para aprender a vivir, y morir de vida para aprender a morir. La muerte participa en la creación de tradiciones, costumbres e identidades. Se comercializa, administra, legaliza y normativiza, tanto por individuos como por colectividades. Tan es así, que nos venden un pedazo de tierra para el eterno descanso. Las religiones nos cambian nuestra existencia por un lugar en la eternidad, los servicios tanatológicos nos prometen un revivir, nos dan a escoger la “nueva cama” en la cual “dormiremos” hasta que sea el momento de despertar. Le rezamos a la Santa Muerte por un buen fallecimiento. Nos prohíben morir cuando nos es necesario, así como el buen morir: prohibido suicidarse en primavera o no a la eutanasia. Todo esto nos crea una existencia en torno a la muerte.

En Mexico le damos a la muerte  una peculiar forma de dar vida a la muerte, nuestra sensibilidad mexicana de dar un sentido a los rituales del Día de Muertos, de darle sabor a lo que encontraremos no en la muerte, sino más allá de la vida. Ese otro mundo desconocido y su nexo con nuestro mundo vivo es lo que hemos venido celebrando desde el México precortesiano. Costumbres y tradiciones con caracteres lugareños o regionales que se han conservado sin contaminantes globalizados, ofrendas llenas de colorido a través de una entrañable y ancestral tradición, el culto a la Muerte.

En México es una de las fiestas más representativas es la que les celebramos a nuestros muertos, cuyo significado es mágico-religioso; cada pueblo en nuestra República Mexicana tiene distintas formas de vivir el culto. Para los antiguos mexicas, la muerte representaba el paso a otra vida, como los guerreros que morían en la batalla, las mujeres que no aguantaban el dolor del parto y fallecían el dios Hutzilopoztli los esperaban en el Omeyocan, ya que éstos representaban los rayos que desprendía Tonatihu, para después llegar a la tierra en forma de colibríes; cualquiera que enfermaba el dios Mictlantecuhtli y su esposa Mictecacihuatl, los esperaba en el Mictlan , los que morían por circunstancias relacionadas con el agua Tlaloc los esperaba en Tlalocan y los niños que fallecían buscaban el Tonacuahtlan, ahí se encontraba el Chichicualcuahtl, árbol de la mamazón, el cual las hojas que colgaban eran en forma de senos, así podían comer los niños de él.

Durante el tiempo prehispánico, se tiene mayor información gracias a los códices y a las crónicas, encontramos que la muerte estaba en 5 meses de sus dieciocho, (para los mexicas el año contaba con 18 meses), haciendo alusión a ceremonias fúnebres por ejemplo el mes noveno, lo llamaban Micailhuitontli ( fiesta de muertitos), en este mes celebraban a los niños que habían fallecido, aprovechando que hacia mucho frio y helaba, hacían danzas para la protección de sus cosechas, también cortaban un gran troco, limpiándolo y llevándolo a la entrada del poblado donde todos salían a recibirlo, los sacerdotes con cantos y danzas, los demás pobladores llevaban ofrendas, comida y sahumerio, dicho tronco lo llamaban Xocotl, esto era para que la madre tierra del diera buena cosecha.

El siguiente mes lo llamaban Hueymicailhuitl (fiesta de muertos), era la fiesta de mayor respeto que la anterior, en esta ceremonia iban por el Xocotl lo ponían en el centro del pueblo adornado con plumas, flores, joyas y en la punta del tronco un ave hecha de amaranto, el cual los jóvenes trepaban par alcanzarlo, en el piso colocaban comida. Con esta actividad agradecían a la madre tierra la buena cosecha de ese año. Así es que las culturas prehispánica pensaban que cuando alguien moría se iba a otro mundo como la acabamos de comentar, ya con la llegada de los europeos y la nueva religión se les hizo creer que dependiendo del comportamiento del hombre determinaba la estancia, si eras muy bondadoso se ganaba el cielo, a pero si eras pecaminosos el infierno.

Además los españoles trajeron consigo las enfermedades las cuales salen a relucir: el sarampión, viruela, sarna, tifoidea etc. Así es que aprovecharon los religiosos para espantarlos porque decían que las enfermedades eran la consecuencia de la herejía, que proliferaba en esa época, nuestros abuelos se resistían a tomar su religión, misma que tenía un castigo divino, la única salvación era acercarse a la nueva práctica católica, por eso era bueno morir de buena muerte, es decir morir con la esperanza de llegar al cielo.

Ahora bien, se modifican el calendario con la llegada de los europeos, para el festejo de día de muertos son designados los días: 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, los cuales estos días son establecidos por la cultura celta y se hace una fusión de las dos culturas, ya que nuestros abuelos cooperaron con algunas cosa que más adelante las nombraremos, así como lo que trajeron los europeos.

A finales del siglo XIX y principios del XX, empieza a salir en los diarios y en hojas sueltas un personaje muy conocido por nosotros, la catrina; cabe mencionar que la catrina era la diosa ( Mictecacihuatl), sus creadores fueron el señor Manuel Manila y José Guadalupe posadas, y empezaron a surgir las famosas calaveritas, verso humorísticos, rimas que tenía la intención de ridiculizar e evidenciar a los personajes públicos, y en estas épocas hasta tenemos ya concursos.

( famosa claverita de don Porfirio Díaz) Ya en el siglo XX, los artesanos preparan las figuritas fúnebres y cómicas, plasmadas en diferentes materiales: barro, cerámica, madera, bronce, cartón, papel, azúcar, amaranto, chocolate y también se realiza el famoso papel picado con figuras de calavera, esqueletos y lo que resulte de esas manos tan educadas que tiene nuestros artesanos mexicanos. En las panaderías no se diga, decoran sus vitrinas con dibujos representativos a las fechas, claro aparte de los famosos esqueletos, ya viene la influencia del haloween, con las calcomanías de brujas, calabazas, vampiros, murciélagos, etc. Pero lo bueno de estos lugares es el pan, los niños sobre todo esperan su hojaldra, el pan con figura de cuerpo humano.

La producción del pan empieza a partir de la segunda semana de octubre y termina en la segunda semana de noviembre, también en este sentido degustamos las famosas calaveritas de azúcar, chocolate, amaranto y tamarindo, con su respectivo nombre ya sea del difunto o del vivo, y como somos los mexicanos de ingeniosos se crea el famoso intercambio de calaveritas: en las escuelas u oficina, etc.

En la actualidad el mexicano esconde su temor a la muerte en el humor, creemos que así como la tratamos con familiaridad, tenemos la esperanza de cuando nos alcance la huesuda o colguemos los tenis. Nos trate de manera recíproca por eso la caracterizamos por medio de la plástica, la acariciamos con la poesía, la enfrentamos a través de canciones, la ironizamos contando chistes, la degustamos con el delicioso pan de muerto, la saboreamos con la clásica calaverita y la hacemos familiar con toda la artesanía que circula en los mercados, así es que llevamos nuestra propia calaverita, nadie se escapa de ella.

Actualmente los pueblos indígenas viven las festividades del día de los muertos como un producto de una tradición cultural que recluye una serie de prácticas religiosas y sobre todo rituales, destacando la creación de la ofrenda que empieza desde el mes de Julio sembrando el tradicional cempaxúchitl y en el mes de Septiembre guardando el dinero para hacer las compras de los ingredientes de la ofrenda.

Una semana antes de día de muertos empiezan a comprar: tequila, cigarros, fruta, mole; el pan, en algunas comunidades los propios familiares lo preparan, claro en la forma y el sabor que le gustaba a los difuntos en vida. En algunas regiones empieza las festividades, el 28 de octubre limpiando las tumbas, colocando las ofrendas, ya que ese mismo día llegan los difuntos que murieron en accidente, el 30 de este mismo mes llegan los niños que murieron sin ser bautizados, el 1 de noviembre esperamos a los niños y al otro día llegan los difuntos mayores.

También en algunos pueblos es tradición que desde la puerta del panteón hasta su casa hagan un camino con pétalos de cempaxúchitl, por ejemplo en una parte de Michoacán, echan “cohetes”, esto es para que los difuntos se guíen para llegar a sus casas. Para montar la famosa ofrenda se necesita la fruta de temporada, mole, arroz, atole, tamales, tortillas hechas a mano, salsa en molcajete, cerveza, tequila, pulque, cigarros, veladoras, copal, flores de cempaxúchitl, nube, pata de león o flor de terciopelo, alelí y a los niños se les colocaba leche y algún juguete.

La colocación de la ofrenda es todo un ritual ya que se debe de instalar en un lugar específico, dentro de la casa, la mesa se divide en cuatro partes, esto simulando los puntos cardinales;

  1. Norte. Los que se relacionan con el aire, invierno y color azul (inciensos)
  2. Sur, lo que corresponde al verano, significa la tierra y con color verde (flores, verduras, fruta, etc.)
  3. Este. Elementos relacionados con el agua, a la primavera y el color amarillo (jarra de agua, tequila y pulque).
  4. Oeste. Lo que pertenecía al fuego, otoño y color rojo (veladoras y velas). Ahora bien, dependiendo de los niveles de la ofrenda es como se representa, el cielo, el infierno y el limbo, en la parte de arriba van las imágenes de los santos (cielo), en medio retratos de los difuntos y la comida, (limbo) y en la parte de abajo sobre la tierra es el infierno, ahí se coloca un petate, esto para que descansen los difuntos.

Hay diferentes ofrendas en muestro Estado de México, ya que contamos con 5 etnias las cuales son: Matlazincas, Otomíes, Mazahuas, Nahuas, y Tlahuicas, las ofrendas son parecidas, nada mas que hay algunas cosa que las hacen particulares, por ejemplo en San Felipe del Progreso, con los Mazahuas, una semana antes van al monte y bajan con ramas de aile, cortan una flor llamada gatitos, con estas dos cosas realizan un arco, el cual lo colocan en la ofrenda, antes de colocarla, la llevan al panteón de la comunidad.

Para los Otomíes, la celebración empieza desde la mitad del mes de Octubre ya que empiezan a comprar; jarros, tepates y lo necesiten para la creación de los alimentos, cabe mencionar que todos los utensilios deben de ser nuevos, los niños ayudan a deshojar el cempaxúchitl, para después hacer un camino y así orientar a las almas hacia la ofrenda, los petates los ponen como mantel, y otro debajo de la ofrenda, esto es para que descansen los difuntos de su largo camino Uno de los elementos característicos de los Tlahuicas es que elaboran manteles deshilados para la realización de las ofrendas las cuales los mayordomos designados para esa festividad realizan una ofrenda comunal, la cual empiezan a repartir después de las dos de la tarde del día 2 de noviembre; la ofrenda familia empieza su colocación el día 31 de octubre dedicada a los niños, la comida que se coloca es; pan, chocolate, leche, fruta y flores blancas que significa la pureza, al siguiente día 1 de Noviembre se retira la ofrenda y se coloco otra, con fruta, mole, arroz, tortillas y tamales que serán puestos en la ofrenda para los difuntos grandes, además de cigarros, tequila, pulque, la flor de terciopelo, cempaxúchitl, nube, así como las velas, colocándolas en pencas de maguey y purifican el lugar con el copal.

En la comunidad de San Francisco Oxtotilpan comunidad Matlazinca, regularmente quince días antes van a cortar corazón de palma que hay en la región para hacer un arco que colocan en la ofrenda, pues de esta forma la palma se ira haciendo dura y se podrá manejar con mayor facilidad, este arco se hace en forma de aureola que significan los rayos del sol que ilumina las almas de los difuntos, colocándole pan elaborado en forma de animales y flores de cempaxúchitl. Cabe resaltar que las ofrendas antes mencionadas, en todas se les coloca sal y agua.

Los siguientes objetos son de herencia europea: copal, velas, imágenes religiosas y los retratos de los difuntos. En la cuidad se vive distinto ya se terminaron esas tradiciones, los niños salen disfrazados a pedir dulces o alguna moneda, a todas aquellas personas que encuentren en la calle, además van a tocar a las puertas de las casas, en las escuelas, las profesoras, invitan a las mamás para que lleven a los niños disfrazados de monstruos, momias, murciélagos etc.

Eso no es todo, los maestros les piden a los alumnos que lleven adornos para el salón, el intercambio de tazas y de calaveritas.

Se realizan fiestas o reventones como los conocemos ahora y la condición llevar disfraz, ahí está la influencia gringa. (halloween)

“La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.

J.G.Posada

 

 

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